Una limpieza dental profesional retira la placa y el sarro que el cepillo y la seda no alcanzan. Es la forma más sencilla de cuidar tus encías y de detectar a tiempo caries u otros problemas.
En esta guía te contamos qué incluye, en qué se diferencia de una limpieza profunda y cada cuánto conviene hacerla.
¿Qué incluye una limpieza profesional?
Retiramos la placa bacteriana y el sarro (cálculo) acumulados sobre los dientes y en el borde de la encía, y revisamos el estado de tus encías. Al final te damos recomendaciones de cepillado e higiene según lo que encontramos.
Limpieza normal o limpieza profunda: ¿cuál necesitas?
La limpieza normal trabaja por encima de la encía. La limpieza profunda, o alisado radicular, limpia las raíces por debajo de la encía y se indica cuando hay enfermedad periodontal: encías que sangran, bolsas entre la encía y el diente o pérdida de soporte. Se hace con anestesia local y la planea la periodoncista.
Cuál necesitas no se decide por el precio, sino por el diagnóstico. Por eso empezamos revisando tus encías.
¿Cada cuánto hacerse una limpieza dental?
Muchas personas la necesitan una o dos veces al año. Si tienes enfermedad de las encías, brackets o tendencia a acumular sarro, puede ser cada tres a seis meses. Tu odontólogo te dice la frecuencia que te corresponde.
Señales de que necesitas una limpieza
Agenda tu cita si notas:
- Encías que sangran al cepillarte.
- Sarro visible, sobre todo detrás de los dientes de abajo.
- Mal aliento que no se quita con la higiene.
- Manchas por café, té, vino o cigarrillo.
¿La limpieza blanquea los dientes?
No. La limpieza retira sarro y manchas superficiales, así que los dientes pueden verse más limpios, pero no cambia su color de base. Para aclarar el tono está el blanqueamiento dental, que se hace mejor sobre dientes limpios.
La información de esta página es de carácter informativo y no reemplaza una valoración odontológica profesional. Los resultados pueden variar entre pacientes.